domingo, 15 de septiembre de 2019

Hay muertos que si hacen ruido: el TIAR Por Orestes Martí.


Hay muertos que si hacen ruido: el TIAR
Por Orestes Martí.
En mi pueblo había un refrán que decía “hay muertos que no hacen ruido, porque andan en alpargatas”… y usted se preguntará ¿a que viene ese “recordatorio”? ¿hay algún “muerto” que realmente anda de esa forma o es que hay determinados intereses geoestratégicos -como el del Equipo HDLGP- que le han aplicado algún nuevo invento científico y lo han hecho caminar y no precisamente en alpargatas sino en equipos militares?. Pues parece que el tema va por ese rumbo.

Ante todo me gustaría recordar a nuestros lectores un interesante comentario aparecido en el año 2012 del cual les copio lo siguiente:
Adiós al TIAR
Ana Teresa Badía Valdés

Bolivia, Venezuela, Ecuador y Nicaragua abandonaron durante las últimas horas el Tratado Interamericano de Defensa Recíproca (TIAR) en el contexto de la 42 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA).
“Hemos tomado la decisión de enterrar lo que creemos que está enterrado y tirar al traste de la basura lo que ya no sirve”, dijo el canciller de Ecuador Ricardo Patiño en una conferencia de prensa conjunta y a nombre de sus colegas Nicolás Maduro de Venezuela, David Choquehuanca de Bolivia y Denis Moncada de Nicaragua.
Debe recordarse que el Tratado Interamericano de Defensa Recíproca fue creado a iniciativa de Estados Unidos con el propósito de una defensa colectiva ante cualquier agresión bélica extracontinental a cualquiera de los miembros. “El momento más importante que debió ser usado cuando el ataque (británico) a las islas Malvinas no se aplicó, incluso uno de los países (Estados Unidos) recalcó Patiño.
En 1982 Argentina y Gran Bretaña libraron una guerra por la soberanía de las islas Malvinas, ocupadas por los ingleses desde 1833, en la que el país sudamericano resultó derrotado.
El Tratado Interamericano de Defensa Recíproca fue firmado en septiembre de 1947 en Río de Janeiro tras la Segunda Guerra Mundial. Y es un supuesto acuerdo regional de “defensa mutua”. La última vez que se invocó fue en el 2001 en ocasión de los ataques del 11 de septiembre a Estados Unidos.
Los cuatro países, miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), explicaron que la denuncia del tratado es una muestra de la necesidad de encarar reformas urgentes en la OEA. Bolivia, Venezuela, Ecuador y Nicaragua han cuestionado a la organización de la que han dicho que debe reformarse o morir, y han centrado sus críticas en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Corte Interamericana de Derechos Humanos, subordinadas a Washington.
México había denunciado el acuerdo en el 2002.
Más del TIAR
El Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) es llamado también Tratado de Río, y resulta un pacto de defensa mutua interamericana suscrito en la Conferencia Interamericana para el Mantenimiento de la Paz y la Seguridad del Continente Río de Janeiro, el 15 de agosto al 2 de septiembre de 1947 en Río de Janeiro.
Tuvo como finalidad aparente de mantener la paz. La firma del Tratado del Atlántico Norte corresponde a 1949. No todos los estados miembros de la Organización de Estados Americanos lo han firmado. Se trata del primer tratado de su especie después de la Segunda Guerra Mundial.
El área geográfica de acción del tratado, comprende a América y 300 millas a partir de la costa, incluyendo la región entre Alaska, Groenlandia, en el norte, y en la zona ártica hasta las islas Aleutianas. En el sur las regiones antárticas, y los islotes de San Pedro y San Pablo y la Isla de Trinidad.
La hipocresía de su esencia resalta en sus artículos
Según el artículo 3.1 en caso de (…) un ataque armado por cualquier Estado contra un Estado Americano, será considerado como un ataque contra todos los Estados Americanos, y en consecuencia, cada una de las Partes Contratantes se compromete a ayudar a hacer frente al ataque en ejercicio del derecho inminente de legítima defensa individual o colectiva que reconoce el Artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas.
El Consejo Permanente de la OEA actúa provisoriamente como organismo. Es el mecanismo de consulta, pero sólo participan en la votación las partes contratantes del TIAR. El Consejo es el encargado de evaluar si existentes las condiciones para convocar una Reunión de Consulta de los integrantes del TIAR o la aplicación de las medidas correspondientes.
La firma del TIAR fue una de las razones por las que Costa Rica disolvió su ejército en 1948, al considerar a las previsiones del Tratado como garantía suficiente para asegurar su defensa nacional.
El TIAR ha sido invocado al menos 20 veces durante los años 1950 y 1960. Particularmente durante el bloqueo a Cuba en 1962, la guerra entre Honduras y El Salvador (1969). La más reciente invocación del TIAR ha sido la de EE.UU. después de los atentados del 11 de septiembre de 2001.
En la actualidad el TIAR es únicamente útil a los intereses norteamericanos. (Con información de Ecured)….
Hasta aquí el trabajo de la destacada periodista Badía Valdés. A continuación -y vaya sacando sus conclusiones hasta que busque más información de fuentes seguras- un breve comentario publicado por “Misión verdad” en su cuenta en Telegram

LA INVOCACIÓN DEL TIAR EN LA OEA. (Franco Vielma)
La oposición venezolana y su representación ilegal en la OEA, bajo el patrocinio de EEUU, solicitaron en ese ente la activación del TIAR, un tratado de “asistencia recíproca” de 1947, tan arcaico, que en el se lee que las vías de “bloqueo” de un país pasa por cortar comercio, alimentos y comunicaciones en “telégrafos”.
¿Por qué aplicar un instrumento de la época de inicios de la Guerra Fría? El asunto parece insólito, pero no. Se trata de venezolanos pidiendo “asistencia”, que no descarta la fuerza militar. Lo invocan por ser el único documento hecho a medida de EEUU para darle “legalidad” a su intervención en países.
Era absurdo ver como países como Chile, por nombrar uno, pese a sus posiciones recalcitrantes contra el chavismo, hicieron enorme énfasis en que debe descartarse a totalidad la opción militar. Y era insólito como la delegación venezolana trataba de imponerla camuflándola. ¿A qué punto hemos llegado?
La votación fue de 12 países, apenas un tercio de la OEA, menos de la mitad, para hacer una segunda discusión, que abre una base legal para el desarrollo de arremetidas militares e intervención. Para los demás países que se abstuvieron y votaron en contra, incluso países con gobiernos de derecha, ello es el peligroso detonante pseudo legal de una guerra en este continente.
La delegación “venezolana” , o más bien los “embajadores” de Guaidó (EEUU) en la OEA a nombre de todos los venezolanos, sin que nadie votara por Guaidó, a nombre mío, a nombre tuyo, votaron a favor. Nunca un hecho así se había visto en la política venezolana.
Jamás hubo una clase política tan arrodillada a EEUU.”

Ya saben nuestros lectores nuestra opinión sobre eso de “clase política” -que obviamente no existe, porque lo que existe son políticos que representan a las clases; que no es lo mismo ni se escribe igual- pues forma parte de la “globalingua” que poco a poco ha ido minando el vocabulario revolucionario y popular (¿a quien se incluye en esa supuesta “clase política venezolana”?)
Por su parte, Juventud Rebelde reprodujo algunos fragmentos del “extenso y revelador trabajo del joven politólogo y periodista venezolano William Serafino”.
Como ya estamos acostumbrados, el recinto del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) fue nuevamente epicentro de violaciones al Derecho Internacional y de la soberanía venezolana. En esta oportunidad, el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), o Tratado de Río, fue el punto principal en agenda.
El joven politólogo y periodista venezolano William Serafino publicó un artículo en Misión Verdad (13 Sep 2019), y Juventud Rebelde reproduce algunos fragmentos del extenso y revelador trabajo.

Breve historia y declive del TIAR

Este mecanismo multilateral, impuesto por Estados Unidos en el contexto de la Guerra Fría, fue diseñado para el aseguramiento estratégico del «patio trasero» latinoamericano en aras de contrarrestar la influencia de la Unión Soviética. Plantea, en esencia, que un ataque armado contra un país latinoamericano será interpretado como una agresión contra todos los países de la región, lo cual habilita acciones de defensa colectiva (militar y diplomática) contra el país agresor.
Aunque su eje central yace en esa cláusula de defensa colectiva, el TIAR comprende una amplia gama de represalias económicas y diplomáticas para fortalecer la posición del país agredido.

Desde sus inicios, Washington utilizó el TIAR para dotar de «legalidad interamericana» a sus intervenciones en República Dominicana, Granada, Nicaragua y Panamá, pero entró en declive cuando en el marco de la Guerra de Malvinas (1982), el Gobierno militar de Argentina invocó dicho mecanismo para armar una coalición interamericana frente a Reino Unido.
El Gobierno de los Estados Unidos, manejado en aquel entonces por el presidente Ronald Reagan, optó por apoyar a Reino Unido.
El declive del TIAR tuvo su momento cumbre cuando, en 2012, Bolivia, Venezuela, Ecuador y Nicaragua abandonaron este tratado en el contexto de la 42 Asamblea General de la OEA.
Días antes de que la República Bolivariana de Venezuela hiciera efectiva su salida de la OEA a finales de abril pasado, el Consejo Permanente, en un movimiento catastrófico y violatorio de las leyes internacionales que rige la convivencia entre los Estados, reconoció al emisario de Guaidó, Gustavo Tarre Briceño, como «embajador» ante el organismo regional.
Agotada su capacidad de movilización en la calle y acosado por las críticas en redes sociales debido a los diálogos en Noruega, en julio Juan Guaidó se vio obligado a optar por una maniobra simbólica: reincorporar ilegalmente a Venezuela en el TIAR mediante la Asamblea Nacional en desacato.
El estancamiento del autoproclamado y la sólida resistencia del chavismo precipitaron la escalada de los halcones de la Casa Blanca. Empezó con el despliegue de aviones espía del Comando Sur surcando el espacio aéreo venezolano de forma ilegal, y concluyó el 5 de agosto con la promulgación de una Orden Ejecutiva (N° 13844) que oficializa el embargo integral a la economía venezolana.

La caída de Bolton

Obsesionado con su enfoque de «máxima presión», John Bolton acumuló en él solo todas las frustraciones de Trump y de la Casa Blanca por el fallido plan Guaidó.
El aparatoso despido del asesor de Seguridad Nacional incluyó un berrinche público y varios comentarios posteriores del jefe de la Casa Blanca. Trump indicó, al ser interrogado por la prensa en el Despacho Oval, que Bolton se había extralimitado con Venezuela. Luego de eso, afirmó que Bolton era un obstáculo para la virilidad del presidente, quien tenía una política mucho más dura que la del famoso halcón, según dijo.
Lo cierto es que el TIAR ya venía en camino. El enviado especial del Departamento de Estado, Elliott Abrams, preanunciaba hace algunos días que la activación de dicho mecanismo no implicaba una intervención militar. El recrudecimiento del conflicto colombiano en semanas recientes ofreció la ventana de oportunidad que se requería, y el expediente que relaciona falsamente al Gobierno con las FARC y el ELN, podía ser fácilmente movilizado.

La OEA hace nuevamente los deberes ¿a Marco Rubio?

Para pisar el acelerador, fue clave el senador de Florida Marco Rubio. No solo grabó un video para promocionar por redes sociales la urgencia de activar el TIAR, sino que delegó en su operador más cercano, Carlos Trujillo (embajador gringo ante la OEA), para empujar la sesión del Consejo Permanente en una dirección hostil. Este personalismo tiene olor a candidatura para remplazar a Bolton.
Y esto era bastante lógico: en el Sur de la Florida, los operadores del golpe se juegan su capital político en el devenir de los acontecimientos en Venezuela. Han prometido la cabeza de Maduro como principal oferta electoral de cara a la reelección de Trump.
Con estos movimientos previos, entraría en sesión el Consejo Permanente de la OEA con el punto del TIAR como principal en la agenda.
La propuesta para activar el instrumento fue introducida por el usurpador Gustavo Tarre.
El canciller de Colombia, Carlos Holmes Trujillo, acompañó esta apertura de telón acusando al Gobierno de Venezuela de apoyar a grupos armados colombianos.
Países como Bolivia, México, Uruguay, mostraron su rechazo a la propuesta y las violaciones del Derecho Internacional que implicaba no solo su aprobación, sino la presencia del usurpador Tarre.
Antes de votar la resolución entre los países firmantes del instrumento, Perú, Chile y Costa Rica intentaron incluir una enmienda que prohibiera el uso de la fuerza militar. Sin embargo, la enmienda fue rechazada por nueve países, y esto no cambió el voto de Chile, que lo hizo favorablemente.
Finalmente la resolución fue aprobada (dejando un conveniente vacío que no impugna el uso de la fuerza) por 11 países (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, El Salvador, EE. UU., Guatemala, Haití, Honduras, Paraguay y República Dominicana). Otras cinco naciones se abstuvieron (Trinidad y Tobago, Uruguay, Costa Rica, Panamá, Perú). El Departamento de Estado de EE. UU. aplaudió de pie el fin del evento, y el Gobierno venezolano calificó como una agresión la activación de este instrumento y afirmó que no reconoce ninguna decisión que derive del organismo.
La resolución aprobada establece que el órgano de consulta del tratado convocará una reunión de cancilleres para la segunda quincena de este mes, donde serán valoradas las opciones a tomar.
Sin embargo, el tono amenazante no logra encubrir un importante dato político que emanó de la jornada: los países que apuestan por una resolución violenta de la cuestión venezolana representan una minoría en la región.
Obviamente no faltó surrealismo durante la sesión. No solo porque se activó un instrumento obsoleto bajo el reconocimiento ilegal de un gobierno paralelo en Venezuela, sino por una razón más obvia: Venezuela no ha atacado militarmente a ningún país de la región, lo que convierte al TIAR en un instrumento caprichoso y eventualmente impráctico para Estados Unidos.
Pero a falta de solidez en los señalamientos, los medios de comunicación alineados a la estrategia de asedio contra Venezuela, han intensificado su rol como brazo político de la agresión. La alteración de un radiograma de la CEOFANB y el forjamiento de un documento del Sebin publicados recientemente por la revista Semana, constituyeron el falso positivo que otorgó verosimilitud a las denuncias de Carlos Holmes Trujillo y Gustavo Tarre.
Finalmente, ¿Hacia dónde va el TIAR?
La salida de Bolton, las recientes fotos que vinculan a Guaidó con grupos narcoparamilitares colombianos como Los Rastrojos, el estancamiento político del autoproclamado y la resistencia del chavismo, constituyen una mezcla explosiva que puede favorecer la ejecución de ideas dementes.
Las condiciones internacionales marcadas por la impugnación internacional al manejo de política exterior de Trump, hacen poco probable que la minoría regional de los leales a EEUU acompañen una expedición militar para ocupar a Venezuela. Parece, en cambio, tener mucho más que ver con Colombia que con el resto de los socios.
Hace pocos días, Mauricio Claver-Carone, director senior para el hemisferio occidental del Consejo Nacional de Seguridad, afirmó que la administración Trump apoyaría a Colombia en un eventual conflicto militar con Venezuela.
En consecuencia, parece que la mesa está servida para un falso positivo que le dé cuerpo físico al fake news lanzado desde Semana. La Asamblea General de Naciones Unidas en los días por venir podría ser la caja de resonancia para acompañar un nuevo ciclo de tensiones, amenazas y agresiones, utilizando los relatos que se acoplan al espacio: la «intervención humanitaria», la ocupación para «derrotar el terrorismo» y la «estabilización» de Estados fallidos. No faltará el complemento de que Maduro tiene un plan macabro con Rusia y China que «amenaza» la región.
Como es lógico, los halcones tienen el ego herido y piensan bajo presión. Como el TIAR deja la puerta libre a una acción militar, eso representa una inyección de testosterona política. Así volverán a hablar alto y duro, con las pistolas en la mano”.
Senador Chileno José Miguel Insulza sobre el TIAR contra Venezuela “Esa decisión nos avergüenza y confirma el lamentable viraje de nuestra política exterior”
Sobre la aplicación del TIAR contra Venezuela
Chile votó constituir Órgano de Consulta del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) para enfrentar crisis venezolana, que incluye opción de usar la fuerza. Pero el Senador y ex Canciller Chileno José Miguel Insulza fijó una buena actitud a favor de Venezuela. Expresando en sus redes sociales lo siguiente.
Ver actualizaciones aquí

No hay comentarios:

Publicar un comentario