lunes, 27 de noviembre de 2017

JM Álvarez: Acusan de pedofilia a Clinton y a altos dirigentes...

Tomado textualmente del Blog del destacado "Comunicador Popular"
JM Álvarez


Acusan de pedofilia a Clinton y a altos dirigentes políticos y financieros mundiales

Nos tememos que los lectores no son aficionados al porno duro, por lo que empezaremos por el principio de un relato que tiene los rasgos del mejor guión de Hollywood “basado en hechos reales”, debiendo aclarar dos cosas para no perder de vista la perspectiva general:



(A) la trastienda de esta película es una contraofensiva mediática de Trump frente a la campaña que viene padeciendo por parte de los medios, del Partido Demócrata y de Hillary Clinton.

(B) suponemos que los lectores saben la primera parte (la ofensiva contra Trump), pero no la segunda (la contraofensiva de Trump).

Se trata, pues, de hablar de la cara oculta que casi nadie ha visto, ni va a ver nunca en los medios, cuyo argumento se basa en que el antiguo Presidente de Estados Unidos, Bill Clinton realizó 26 viajes en el avión privado del reconocido pedófilo Jeffrey Epstein.

A dicho avión, ampliamente utilizado por los famosos de Washington, Hollywood y Wall Street, la prensa lo llama “Lolita Express”. En él Epstein instaló camas y cámaras para filmar las orgías de sus invitados con niñas y niños menores de edad en las que también participaban dirigentes de otros países, como el Príncipe Andrés de la Corona Británica.

Ahora mismo mencionar a Epstein es como una maldición en Estados Unidos. En 2008 al financiero de Wall Street le condenaron por haberle pedido relaciones sexuales a una niña menor de edad. Pasó 13 meses en prisión y está fichado como delincuente sexual del nivel 3, el más elevado de las alertas policiales.

Según Fox News, la cadena que mejor conoce estas intimidades, el financiero trabajaba en colaboración con una cadena de traficantes de niños para organizar con ellos orgías en una residencia de lujo que tenía en Little St. James, en las Islas Vírgenes. La llamaban “la isla de la orgía”, donde Epstein vive de manera casi permanente.

Clinton formaba parte del entorno de Epstein, a pesar de ser plenamente consciente de que Epstein es un pedófilo. Ambos eran tal para cual.

Las especulaciones sobre la pedofilia de Clinton, que eran un secreto a voces, se hicieron públicas el año pasado en un artículo titulado “Bill Clinton Was Here: The Elite One-Percent's' Orgy Island's Exposed” y Gawker, un periodista ya fallecido, le añadió el eslabón que faltaba: los vínculos entre Clinton y Epstein.

Clinton viajaba en el “Lolita Express” acompañado de una actriz porno cuyo nombre aparece en la agenda de Epstein, en una sección titulada “masajes”, decía Gawker, lo cual es hoy de conocimiento público en Estados Unidos porque ha llegado a la portada de las cadenas más importantes de televisión.

Los diarios de abordo del avión demuestran que Clinton compartió más de una docena de vuelos con una “madam” a la que la fiscalía considera como la encargada de aportar los niños y niñas a los que Epstein violaba.

Una de esas niñas violadas, Virgina Roberts, ha manifestado ante un tribunal Federal que Epstein la había reclutado como esclava sexual cuando tenía 15 años y que fue utilizada como mercancía de tráfico sexual con personas “políticamente conectadas y financieramente poderosas”, incluido el príncipe Andrés y el abogado Alan Dershowitz.

Dos mujeres asociadas a Epstein, la laborista británica Ghislaine Maxwell, y su antigua asistente, Sarah Kellen, han sido acusadas de actuar como proxenetas reclutando niños y niñas para él, y también para ellas mismas.

Eso tampoco es nada novedoso: en 2007 la policía de Palm Beach ya inició una investigación en contra Kellen, pero la fiscalía le garantizó la impunidad, un cheque en blanco para seguir adelante con las violaciones, bien por presiones de algún potentado, bien a cambio de que denunciara a otros. Lo único seguro es que durante diez años la fiscalía le ha permitido continuar violando niños de manera impune.

La laborista británica Ghislaine Maxwell es hija del conocido magnate de la prensa Robert Maxwell. En la trama descubierta hasta ahora desempeñaba el papel de enlace con la Casa Real británica. Virgina Roberts le acusa de fotografiar a los menores durante las orgías. El disco duro de su ordenador está llenó de pornografía infantil. Al mismo tiempo, participaba en violaciones lésbicas con las mismas menores que captaba para Epstein.

Entre 2002 y 2003 Clinton compartió al menos 11 vuelos con ambas proxenetas, Maxwell y Kellen, en el avión de Epstein, siempre según los diarios de abordo de los pilotos, que ahora están a disposiciones de los tribunales estadounidenses.

Por ejemplo, en enero de 2002 Clinton, su asistente Doug Band y los guardaespaldas del servicio secreto viajaron entre Japón y Hong Kong con Epstein, Maxwell, Kellen y dos mujeres que figuran como “Janice” y “Jessica”.

Un mes más tarde los archivos indican que Clinton viajó de Miami a Westchester en compañía de Epstein, Maxwell, Kellen y alguien a la que se describe como una “adolescente”.

Aquel mismo año, Epstein le prestó el avión a Clinton para que realizara una gira “benéfica” por África durante una semana para “luchar contra la pobreza y el SIDA” en compañía de millonario Ron Burkle, del consejero de Seguridad Nacional, Gayle Smith, y de otros, como el violador confeso de Hollywood Kevin Spacey.

El diario de abordo denota la presencia durante cinco días de dos mujeres, la mencionada Kellen y Chauntae Davis, la azafata de vuelo del avión “Lolita Express” que aparece en varios apartados del “libro negro” de Epstein entre las “masajistas” de California. Es más conocida como modelo de lencería, actriz de series de HBO y películas como “Exposed”, cuyo director utiliza un seudónimo muy poco sutil: “Clinton J.Williams” (el nombre de Bill Clinton al revés).

gawker.com

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